Dioses y diosas




Ganesha (Señor de los ganas, o huestes de Shiva) es el benévolo dios del intelecto y la sabiduría. Es también eliminador de los obstáculos, por lo que siempre se le invoca antes de comenzar cualquier empresa. Hijo unigénito de Parvati, fue decapitado por Shiva al tratar aquel de impedir su entrada al baño de la Diosa. Más tarde, arrepentido, lo devolvió a la vida sustituyendo su cabeza por la de un elefante. Aunque también dicen que Ganesha eligió su cabeza, con pequeños ojos, para no ver las faltas de sus devotos, y grandes orejas para escuchar mejor sus oraciones. Su montura es Mushika, la rata, animal conocido por salvar cualquier dificultad que se le presente.

El mantra de Ganesha es Om Gam Ganapataye Namaha. Este mantra tiene la fama de eliminar los obstáculos del camino espiritual. 

Ganesha y Kubera.

Se cuenta en el Skanda Purana que Kubera, el dios de la riqueza mundana viajó al monte Kailash para visitar a Shiva.  Sin embargo sus auténticas intenciones eran deslumbrar a Shiva con su riqueza. Por eso le pidió al Señor que visitase su palacio en Lanka. Shiva, conociendo el corazón de Kubera, dijo: “Tengo mucho que hacer aquí y me es imposible visitar tu palacio. Sin embargo, Mi hijo Ganesha acudirá en Mi lugar. Pero te advierto que tiene un voraz apetito” Kubera quedó satisfecho con la idea.

Kubera regresó a su ciudad y preparó todo lo necesario para honrar a su invitado. Cuando el Señor Ganesha apareció, los sirvientes de Kubera le habían preparado un suntuoso banquete, capaz de saciar a veinte elefantes. Sin embargo, Ganesha acabó con toda la comida en pocos segundos, y aún no se sentía saciado: “¿Esto es todo lo que tienes para darme? ¡Estoy muerto de hambre!”. Kubera ordenó a sus sirvientes que prepararan otro banquete el doble de abundante. No bien lo hubieron servido, Ganesha lo devoró en un instante. El dios de la riqueza vació su despensa tratando de satisfacer a su invitado, pero todo era en vano. Cuando no quedaba más comida, Ganesha comenzó a devorar los adornos de las paredes y las columnas del palacio.

Aterrorizado, Kubera corrió a los pies del Señor Shiva y, pidiéndole disculpas por su arrogancia le suplicó clemencia. “Hoy has aprendido una valiosa lección” dijo Shiva “Ahora, dale a Mi hijo este grano de arroz, y todo quedará arreglado”. Kubera regresó a Lanka, donde Ganesha había prácticamente devorado todo su palacio. Dio el grano de arroz al dios, el cual se vio inmediatamente saciado, pues el devoto puro se siente satisfecho con cualquier cosa que venga de su Señor.


Brahma, el abuelo de los mundos, es el dios de la creación, primera persona de la trimurti hindú, y no obstante supeditado por lo general a las otras dos deidades Vishnú y Shiva. Nacido de la flor de loto del ombligo de Vishnú, es el creador de todo el mundo material, y el padre de los rishis, sabios escritores de los Vedas. Se le representa como un hombre de cuatro brazos, (portando el Veda, la cuchara sacrificial, el loto y el rosario) y cuatro cabezas, cada una mirando a un punto cardinal. Según la leyenda tuvo una quinta cabeza, que le fue arrancada por Shiva, como castigo a una falta de respeto.

Su mantra, Om Hrim Brahmaya Namaha, favorece la adquisición de conocimiento.

Brahma y los pastores de Vrindavan.

Según el Srimad Bhagavatam, El Señor Brahma quiso probar la Divinidad del Señor Krishna, que se hallaba encarnado como un pastorcillo de vacas, en la tierra de Vrindavana. Brahma no podía creer que aquél sencillo muchacho, hijo de Nanda el vaquero, fuese en realidad el Vishnú Omnipresente, así que preparó una trampa. Mientras Krishna no estaba en los prados, Brahma hizo caer en un profundo sueño a todos Sus compañeros pastores, y a los terneros que cuidaban y los escondió en otro sitio. Cuando Krishna regresó se preocupó mucho, porque no encontraba a Sus amigos, y si volvía solo, las madres de los pastorcillos se afligirían. Pero con Su ciencia divina supo quién era el responsable de todo, y decidió darle una lección. Krishna se dividió en muchos y tomó la forma de todos los pastores y los terneros. Cuando regresaron a sus casas, las madres de los niños, al abrazar a sus hijos sintieron que abrazaban al mismo Dios.

Brahma regresó para ver cómo se las arreglaba Krishna sin Sus amigos ni Sus vacas, pero al llegar vió con asombro que todos estaban allí, jugando con Krishna. Avergonzado por haber intentado egañar al Señor, Brahma se arrodilló ante Krishna, y tras disculparse, devolvió a los verdaderos pastores y terneros a sus hogares. 



Vishnu, el que penetra, es la segunda persona de la trimurti, mantenedor del mundo y señor de los dioses. Es representado como un joven de piel azul y cuatro brazos vestido de amarillo. Vishnú es extremadamente benévolo y jamás se enemista con la humanidad. Cuando por una u otra razón el mundo se halla en peligro, Vishnú desciende en la forma de un avatar o encarnación para mantener el dharma. Diez de estos avatares son especialmente relevantes para la humanidad, de los cuales aún ha de llegar uno.

El mantra de Vishnú, Om Namo Narayanaya, nos ayuda a mantener la mente equilibrada y un pensamiento elevado.

La liberación de Gajendra.

Como nos cuenta el Skanda Purana, el poderoso rey Indradyumna era un gran devoto del Señor Vishnú. Un día, el rey estaba haciendo su adoración diaria, cuando apareció en la puerta de palacio el sabio Agastya. Indradyumna fue informado de la visita, pero no pudiendo interrumpir la oración, envió a un ministro a recibir al sabio. Indignado por la descortesía del rey, lo maldijo, diciendo que en su próxima vida volvería a nacer como un elefante. Consternado al oir las noticias, Indradyumna se postró a los pies de Agastya, pidiendo clemencia. Al saber la razón de su descortesía, la adoración a Vishnú, el sabio suavizó su maldición, añadiendo que durante su vida como elefante, alcanzaría la liberación cuando fuese tocado por el Señor Vishnú.

Años después Indradyumna murió, y volvió a encarnar como Gajendra, el rey de los elefantes. En una ocasión, bañándose en un estanque, un cocodrilo mordió la pata de Gajendra. Agobiado por el dolor, Gajendra alzó su trompa para barritar, pidiendo ayuda al Señor Vishnú. En ese momento, Vishnú pasaba volando en Su montura, el pájaro Garuda, y cuando Gajendra alzó la trompa, toco al Señor, quedando libre del ciclo de nacimientos y muertes.



Krishna, el negro, octavo avatar de Vishnú. Tiene el aspecto de un hermoso joven de piel azul o negra tocando el bansuri, flauta pastoril. Con la melodía de su flauta encantaba a las pastoras de Vrindavana, las cuales encarnan el más alto ideal de devoción. Venció a numerosos demonios enviados por Kamsa, tirano usurpador del trono de Mathura, para matarle. Krishna mató a Kamsa y devolvió el trono al legítimo rey, Ugrasena. Más tarde Krishna participó en la guerra del Mahabharata, como cochero de Arjuna, donde cantó Bhagavad Gita, la más alta exposición del saber védico.

El mantra Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare  Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare tiene la fama de ser el más rápido vehículo para la liberación espiritual.

Krishna y Yashodha.
Según el Srimad Bhagavatam, en una ocasión el niño Krishna, aprovechando la breve ausencia de su madre Yashoda, rompió las vasijas de mantequilla y yogur de la despensa y se hartó del dulce lácteo. Luego dio de comer el resto a Sus amigos los monos. Cuando Yashoda se dio cuenta, harta de las travesuras del chiquillo, decidió castigarlo atándolo a un mortero. Cogió ua cuerda y rodeo a Krishna para atarle, pero faltaban cinco centímetros para poder anudarla. Así, ató la cuerda a otra cuerda, pero sorpresivamente de nuevo faltaban cinco centímetros. Ató una con otra todas las cuerdas de la casa, resultando una gran cuerda de varios metros, pero al tratar de atar de nuevo a Krishna, ¡de nuevo faltaban cinco centímetros! Yashoda se puso a llorar, pensando que había perdido el juicio. Cuando Krishna vio que Su madre estaba sufriendo, se compadeció e inmediatamente la cuerda obtuvo la longitud deseada para atarle. Así, Aquél que no puede ser obtenido por el ascetismo más alto ni por la erudición, se dejó atar por el amor de Su devota.



Shiva, el auspicioso, es la tercera persona de la Trimurti, a quien corresponden las funciones de destrucción, rey de los yogis y dios de la fecundidad. Shiva es el que derriba el ego del aspirante espiritual a fin de que descubra su verdadera naturaleza. Es representado como un asceta de piel azul, el pelo enmarañado y tres ojos, símbolo de visión espiritual. Se adora especialmente a Shiva como Nataraa, Señor de la Danza cósmica, Tandava, que regula los procesos de creación y disolución del universo.

La repetición del mantra de Shiva, Om Namah Shivaya, da lugar al crecimiento espiritual más elevado.

Los sabios de Darukavana.
El Shiva Purana cuenta la historia de los sabios de Darukavana, que dejaron de adorar al Señor Shiva pensando que no necesitaban la Gracia Divina para alcanzar la iluminación. Shiva llamó al Señor Vishnú y juntos trazaron un plan. Vishnú se convirtió en Mohini, la más bella de las mujeres, y atrajó a los sabios con Su poder de seducción. Shiva por Su parte, vestido como un sannyasin, sedujo a las esposas de los sabios. Cuando estos se dieron cuenta del engaño, atacaron a Shiva con objetos mágicos, el tridente y el fuego, pero Shiva los cogió sin esfuerzo y los convirtió en Sus atributos. Después enviaron contra Él un elefante y un tigre, pero Shiva los convirtió en Sus ropas. Por último, hicieron un sacrificio del cual extrajeron a Apasmara, el demonio de la ignorancia, y lo lanzaron contra el Señor, quien saltó sobre la espalda del demonio partiéndola en dos. Viendo Su gran poder, los sabios se arrodillaron y pidieron perdón. Shiva les dijo que lavaran su pecado adorando el lingam.


Saraswati, La que Fluye, es la diosa de las Artes y las Ciencias, y patrona del intelecto. Hija y esposa de Brahma, se la representa como una hermosa mujer de piel blanca tocando la vina (laud), que cabalga sobre un cisne. A este animal, se le atribuía el don de separar la leche del agua en una mezcla de ambos, personificando así el discernimiento entre lo real y lo irreal. Sarasvati se ocupa de la creación de nuevas ideas e iniciativas.

Repitiendo el mantra Om Aim Sarasvataye Namaha, se puede obteer conocimiento y creatividad.



El río Saraswati.
Se considera a Saraswati como uno de los ríos sagrados de India. Un día el gran sabio Vashistha estaba meditando a sus orillas. Vishvamitra, otro sabio, enemigo de Vashista, llegó por la otra orilla, y dijo a la diosa-río: “Traeme a Vashista a través de tus aguas” Saraswati fluyó y se llevó a Vashista, pero en lugar de llevárselo a Vishvamitra, lo condujo a un lugar más seguro. Vishvamitra, enojado, maldijo a la diosa: “Por haberme desobedecido, te condeno a convertirte en un río de sangre”. Al instante sus aguas se tornaron rojas. Saraswati comenzó a llorar, y los sabios que habitaban a sus orillas la escucharon. Al conocer su historia y la injusticia cometida por Vishvamitra, los sabios se unieron en meditación y con el poder de su Yoga, devolvieron la claridad a las aguas del río. Por esta razón, Saraswati es llamada también Shonapunya “Aquella que ha sido purificada de la sangre”.



Lakshmi, (percepción) es la diosa de la fortuna y prosperidad espiritual, y eterna esposa de Vishnú, quien siempre que desciende como un avatar es acompañado por Ella. Se representa como una hermosa mujer de cuatro brazos, ricamente vestida y otorgando riqueza y protección. Lakshmi nació durante el batimiento del océano de leche primordial, en el que los dioses y los demonios distribuyeron los elementos del universo que se hallaban en el caos del océano.

Su mantra, Om Sri Maha Lakshmiye Namaha, concede alegría de carácter y buena fortuna material y espiritual.


Lakshmi visita a Shriya.

Una leyenda tradicional de Orissa cuenta que una devota de Lakshmi llamada Shriya era muy pobre y su casta era baja, así que llevó a cabo un ritual de adoración para pedir misericordia a Lakshmi, ofreciendo lo poco que tenía. Compadecida por el amor que le profesaba Su devota, Lakshmi salió del templo de Jagannatha, donde residía con las deidades de Jagannath (Krishna) y Baladeva, y fue a consolar a la joven y darle Sus bendiciones, por lo cual Shriya obtuvo muchas riquezas.

Cuando Lakshmi regresó al templo, Baladeva no quería dejarla entrar: “Has estado en la casa de una mujer de baja casta” dijo, “ahora no eres lo suficiente pura para entrar al templo”. Indignada, Lakshmi se quedó en casa de Su padre, el Océano. Pero cuando Lakshmi faltó, toda la opulencia del templo desapareció y Jagannatha y Baladeva no tenían qué comer. Baladeva, vestido como un pobre brahman, fue a pedir disculpas a Lakshmi y, complacida, Ella regresó al templo. Jagannatha instruyó a Baladeva “Aquel que, como Shriya, usa lo poco que tiene para el bien, se verá grandemente recompensado. Pero el que usa sus bienes erróneamente, aunque posea todas las riquezas del mundo, perderá su patrimonio”.


 
Parvati, o Gauri, La Hija de la Montaña, es la esposa de Shiva y madre de Ganesha y Karttikeya. Se la considera el aspecto benévolo de la Madre del Universo. Hija del Himalaya y nacida como reencarnación de Sati, anterior esposa de Shiva, realizó una severa penitencia para lograr el amor de éste, el cual la reconoció como su otra mitad. Sus bodas han sido cantadas en multitud de poemas.  Parvati es la patrona de la maternidad y la familia.
El mantra Om Sri Gauriya Namaha es especialmente adecuado para mantener una actitud amorosa.



La partida de dados.

En el monte Kailash, Shiva y Parvati jugaban a los dados muy a menudo. Un día, comenzaron a discutir sobre quién había ganado la partida. Llamaron a Nandi, el toro sagrado, montura de Shiva, para que ejerciera como juez. Nandi vio en seguida que Parvati había ganado, pero no se atrevió a contradecir a su señor, y falló a favor de Shiva. La Diosa se indignó y se marchó de Kailash. Debido a su mentira, Nandi contrajo una enfermedad. Shiva buscó afanosamente a Parvati, hallando en el camino a una indígena cazadora por la que se sintió inmediatamente atraído. La cazadora, que era Parvati disfrazada accedió a casarse con Él, y retornó a Su morada. Parvati dijo a Nandi que adorara a Su hijo Ganesha con una ofrenda de hierbas. Así lo hizo, y Nandi fue curado de su enfermedad. Esta leyenda muestra cómo la virtud, personificada en Parvati, se aleja de aquellos que mienten por su conveniencia.